RAMÓN LOBO Kabul (ENVIADO ESPECIAL) 18/08/2009
El principal rival de Karzai reúne a miles de personas en el cierre de campaña - El presidente se alía con el sanguinario general Abdul Dostum para ganar votos.
En un país de actores como Afganistán, capaces de interpretar cualquier papel con tal de sobrevivir, es imposible aplicar criterios occidentales para medir la realidad. Pero algo le debe preocupar mucho al actual presidente, Hamid Karzai, cuando ha sacado de la nevera al último de los señores de la guerra que le quedaba por exhibir, quizá el más brutal: el uzbeko Abdul Rachid Dostum, que se encontraba en Turquía en una especie de exilio pactado.
El señor de la guerra "Dostum" garantiza
a Karzai votos uzbecos
Manejar encuestas en un país en guerra, con una enorme tasa de analfabetismo y en el que la mujer fuera de las ciudades apenas puede hablar sin permiso del marido, es ilusorio. Esto no son las primarias estadounidenses. Pese a ello, es evidente que el ex ministro de Exteriores, Abdulá Abdulá, se ha convertido en la estrella ascendente de estas elecciones, cuya campaña electoral concluyó oficialmente anoche.
Miles de personas acudieron ayer a su mitin en el abarrotado estadio de Kabul. Se respiraba un entusiasmo caótico, que obligó a recortar los discursos. Abdulá repitió en medio de un mar de banderas azules su mensaje de los últimos días: nada está decidido, la victoria es posible y el cambio, necesario.
Aunque el ex ministro de Exteriores parece haber logrado el apoyo de la mayoría de los tayikos, la segunda etnia del país, jamás contará con el de los mayoritarios pastunes, pese a que su padre lo es y procede del mismo clan del mulá Omar, el supuesto jefe de los talibanes. A Abdulá se le percibe tayiko, como su madre. Es el precio de haber sido portavoz de Ahmed Masud, el León del Panshir en la guerra contra la invasión soviética, asesinado poco antes del 11-S. Abdulá ha realizado una campaña basada en su figura y ha llenado el país de carteles en los que se le ve acompañado de Masud, un guerrillero legendario en Afganistán. Y en el extranjero, por su físico mitad Che Guevara, mitad Bob Marley.
Abdulá ha basado su campaña en la figura
de Masud el "León del Panshir"
Karzai se exhibió en Shebaeghan, el lugar natal de Dostum, quien le garantiza en teoría millones de votos uzbekos. Éstos habían dejado claro al presidente que sólo votarían por él si Dostum regresaba a Afganistán antes del jueves, el día de los comicios. Lo hizo en la tarde del domingo en loor de multitudes. "Necesitamos estar con Karzai por el futuro", dijo Dostum a una multitud que lo vitoreaba. "No debemos permitir que esto vaya a una segunda vuelta", añadió el uzbeko. Algo que sucederá si ninguno de los 35 candidatos supera el 50% de los votos.
De momento, sin embargo, el regreso de Dostum le ha cosechado a Karzai el malestar de EE UU y de la ONU. "Afganistán necesita más políticos competentes y menos señores de la guerra", dijo un portavoz de la ONU en Kabul. Washington informó haber expresado a Karzai su "seria preocupación" ante el regreso de Dostum.
El presidente, por otra parte, ha obtenido también el apoyo de los hazaras pero tiene serios problemas con su propia gente: en el territorio pastún es donde tienen lugar los principales combates y la presencia talibán es más visible. Un número importante de colegios no podrán abrir sus puertas. Esos votos perdidos son, en teoría, de Karzai.
El actual presidente no quiere la segunda vuelta, que podría ser peligrosa. Abdulá está preparado para sacar a la calle a su gente en caso de fraude flagrante. Los pastunes advierten de que no aceptarán un presidente que no sea pastún y los talibanes prometen atentados para dificultar las votaciones. La situación parece, cuando menos, compleja. El temor de los actores internacionales implicados en Afganistán es que la abstención sea elevada y la credibilidad del resultado, baja. Fuentes diplomáticas auguran una participación inferior al 60%. Están inscritos 16,6 millones de afganos.Karzai dijo ayer que no había razón legal alguna para impedir el regreso de Dostum. Se le acusa de la matanza de Dasht-i-Leili, en diciembre de 2001, en la que murieron entre 300 y 2.000 prisioneros talibanes. Dostum sostiene que lo ocurrido contó con el apoyo de la CIA. EE UU lo niega. Las noticias de esta matanza reemergieron hace unos meses, en un momento oportuno para Karzai. Ahora que el viento cambió de dirección, se apaga la memoria. Nadie se sorprende, es parte del guión en un país de actores.


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